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Antioquia
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Federico Gutiérrez
Unidad de análisis de Verifico
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La movilización indígena del 16 de marzo en Medellín fue objeto de estigmatización por parte de diferentes sectores.
Hubo desinformación hacia La Minga indígena y sus exigencias al gobierno departamental. Los reclamos se deben a incumplimientos de acuerdos de 2024.
Federico Gutiérrez desconoció las motivaciones de la manifestación y señaló que presidente Petro está detrás de ella.
16 de abril de 2026 * Colombia
Un grupo de alrededor mil indígenas de Antioquia llegó el 16 de marzo a protestar al centro administrativo La Alpujarra de Medellín donde se instalaron con carpas esperando ser atendidos por la Gobernación de Antioquia. Su llegada causó una serie de estigmatizaciones y desinformación por parte de medios de comunicación, políticos y hasta amenazas a los líderes que promovieron el evento.
Lo primero fue que se hizo referencia a que eran indígenas de Córdoba, pero luego salieron varios líderes de la movilización a desmentir esa afirmación y a aclarar que estos venían del Urabá antioqueño, específicamente de San Pedro de Urabá, Mutatá, Turbo, Necoclí y Arboletes, pertenecientes a las comunidades Senú y Embera Eyábida.
Posteriormente, la desinformación se extendió y se produjeron mensajes de estigmatización, pues relacionaron la protesta de las comunidades indígenas con una reunión de voluntarios de la campaña presidencial de Iván Cepeda convocada para el 18 marzo. Desde diferentes sectores apuntaron a que la movilización fue financiada por la candidatura de Cepeda y que se realizó para aumentar el auditorio al que se pronunciaría, aunque el Candidato no tenía previsto realizar actos de proselitismo durante esa semana.
De ese modo, se desconocieron los reclamos que desde hace dos años viene exigiendo ese pueblo originario. Algunos los vieron como un ataque político contra los antioqueños y otros como un acto de campaña del Pacto Histórico bajo el 'disfraz' de protesta social.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, fue más allá y insinuó que la movilización obedecía a una orden del presidente de la República, Gustavo Petro. Al ser preguntado en Blu Radio de dónde sacó esa "teoría", el mandatorio local respondió: "Qué casualidad que cuando la emprenden contra Antioquia de una manera feroz, al otro día, a las 4:30 o 5:00 de la mañana, llegan 16 buses con la Minga Indígena a tomarse La Alpujarra y a bloquear el acceso a los funcionarios y la ciudadanía. Para mí eso no es casualidad".
Y acto seguido, refiere reportes de prensa en los que se indica que la Minga venía de Córdoba y que algunos manifestantes estaban a la espera de órdenes porque no sabían qué hacían allí. Concluyó ese apartado la insinuación: "Si esto no es una instrumentalización, ¿entonces qué lo es".
Al respecto, en la Organización Indígena de Antioquia (OIA) aclaran que la movilización fue preparada con anterioridad por comunidades antioqueñas y que comuneros consultados en medios de comunicación no dominan el español sino sus lenguas maternas, por lo cual no es cierto que no supieran las razones de la protesta. La información y las órdenes durante las protestas son impartidas por los gobernadores de los resguardos, no por personas externas.
En varias ocasiones Gutiérrez señaló que respeta la protesta y el diálogo, siempre y cuando sean de manera pacífica. Pero señaló que la Guardia Indígena intimida y procede de manera violenta, porque usa machetes y palos afilados. Sin embargo, los guardias indígenas emplean bastones de mando como una herramienta de autoridad simbólica.
Finalmente, el mandatario concluye que la protesta es originada por intereses políticos de terceros. "Yo no estoy en contra de la protesta, de que se manifiesten las comunidades indígenas. Pero a mí sí me parece demasiado coincidente todo lo que está pasando. Y justo en esta época electoral. Ellos dicen que no, pero claro que los han instrumentalizado en muchas otras oportunidades".
Entre quienes también desinformaron y estigmatizaron a la Minga Indígena están los medios Teleantioquia y el diario digital La Razón; el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón; los concejales de Medellín Andrés Tobón y Andrés 'El Gury' Gutiérrez; David Toledo, excandidato a la Cámara de Representantes; y Jorge Castillo, coronel (r) del Ejército Nacional.
Estos mensajes dieron pie para que se generaran miles de comentarios racistas, clasistas, excluyentes y amenazantes contra las comunidades indígenas de Antioquia que estaban exigiendo que la Gobernación solucionara problemáticas en sus territorios.
Comunidades indígenas en abandono estatal
La OIA, un día antes de la movilización, emitió un comunicado informando que se realizaría la Minga Indígena a Medellín convocada por los pueblos Embera Eyábida, Embera Dóbida, Embera Chaí, Guna Dule y Senú. “La Minga indígena tiene como objetivo central exigir la instalación de un espacio real y efectivo de diálogo político entre el Gobierno Departamental y las autoridades de la Organización Indígena de Antioquia con el fin de garantizar el respeto y la materialización de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y territoriales de los pueblos indígenas del departamento”, dice el comunicado.
Además, se señala en la misiva que hace dos años no ha sido posible tener un diálogo con el Gobernador de Antioquia por lo que realizaría la Minga “de manera pacífica, digna y en ejercicio del derecho legítimo a la participación y a la movilización social”.
Dice Johan Estiven Tascón, actual consejero mayor y representante legal de la OIA que el Gobernador de Antioquia está desconociendo a la nueva Consejería que se eligió mediante congreso en 2025. “Él seguía trabajando con la anterior Consejería, los convocaba a reuniones. Desde la nueva elección se le notificó el cambio, pero hizo caso omiso. Hemos mandado cartas, solicitado reuniones con la Gobernación para que se cumplan los acuerdos de 2024, pero no nos prestaron atención. Hasta les avisamos que nos iba a tocar hacer la Minga a ver si nos escuchaban”, dice Tascón.
El Consejero Mayor compartió con VERIFICO los acuerdos que se realizaron en 2024 en la mesa de concertación departamental con las comunidades indígenas de Antioquia, entre los que se destacan mejoramiento y construcción de 650 viviendas, construcción y mejoramiento de 101 escuelas; acuerdos de seguridad alimentaria, jornadas de salud y protección social, proyectos deportivos, servicios públicos, medio ambiente, 250 millones por año para proyectos de agricultura, apoyo financiero para mujeres y turismo.
Dice Tascón que nada de esto se ha cumplido y lo que rebasó la indignación es la falta de docentes en las escuelas de los resguardos, “no han llegado profesores y ahora el Gobernador de Antioquia dice que no los queremos recibir y ni siquiera ha concertado con las comunidades y lo dice para justificar que no hay diálogo con nosotros”.
Estigmatizaciones que generan inseguridad en los territorios
La Minga indígena duró dos días en Medellín haciendo plantón hasta que fueron atendidos por la Gobernación de Antioquia y sus secretarías. Fueron dos días donde no pararon los señalamientos, el desprestigio, la desinformación y las acusaciones contra quienes estaban exigiendo sus derechos.
La Defensoría del Pueblo, quien fue garante de que se respetaran los derechos de la Minga Indígena en Medellín, se pronunció frente al tratamiento de esta por parte de diferentes sectores e invitó a priorizar el diálogo: “La protesta social es un derecho que debe ser garantizado por lo que exhorta a las autoridades e invita a los medios de comunicación y a quienes opinan sobre el asunto, a evitar pronunciamientos o actuaciones que puedan interpretarse como estigmatización, es decir, asociar la protesta con una actuación ilegal; o como racismo o discriminación étnica que pueda desconocer los derechos y ciudadanía de los pueblos indígenas”.
Frente al tema de la instrumentalización de la movilización que tanto se difundió en los medios de comunicación, la OIA publicó otro comunicado aclarando que la hicieron desde la independencia: “Se aclara que la naturaleza de esta movilización es autónoma y no obedece a agendas partidistas ni alianzas con sectores políticos específicos, pues su único compromiso es la defensa del territorio, la unidad y la pervivencia cultural bajo sus propias formas de gobernanza. Por lo tanto, cualquier señalamiento que pretenda reducir esta movilización a intereses individuales o agendas externas desvirtúa el carácter colectivo y sagrado de la Minga”.
Tascón dice que la movilización no fue pagada por la política como desinformaron algunos concejales y medios: “En la organización no hemos permitido que se filtre la política y los recursos para llegar a Medellín se recogieron entre todas las familias, con los aportes que cada una podía hacer, así lo hemos hecho siempre y desde la conciencia se logra juntar para lo necesario que es el transporte. La alimentación la llevamos de nuestras parcelas. A la Gobernación pedimos apoyo logístico para estar allá como baños y agua, que no fue resuelto. Tampoco pedimos dinero a la Gobernación. Al final, el mismo Gobernador nos ofreció transporte para el retorno”.
En cuanto a que los participantes de la Minga no están informados de la movilización y las razones de esta, dice Tascón que eso tampoco es cierto, pues la mayoría habla en lengua materna que no es el español y las indicaciones se dan en su propia lengua, “entonces cuando llegan a la ciudad y les preguntan algo, responden lo que pueden, muchas veces sin poder explicar bien o se asustan frente a las preguntas, pero todos sabían qué íbamos a hacer y las órdenes las da el gobernador de cada resguardo, por eso tenemos nuestra propia forma de gobierno, nadie más ordena dentro de los territorios indígenas”.
Asegura Tascón que los niños siempre viajan con sus familias, porque “es imposible dejarlos solos en el territorio; además, siempre están al cuidado de sus madres”.
Otro de los señalamientos es que los indígenas estaban armados y eso sirvió de argumento para desvirtuar su proceso. “En ningún momento las comunidades indígenas llegaron aquí a la ciudad de Medellín armadas, son bastones de mando. Nosotros utilizamos los bastones de mando como símbolo de lucha y resistencia que siempre tenemos las comunidades para poder seguir adelante. Más bien los concejales llegaron con bates a dar garrote a las autoridades indígenas, a las mujeres y a insultarnos a todos. Nosotros no nos dejamos provocar”.
Finalmente, la Minga logró ser atendida por la Gobernación de Antioquia y sus diferentes secretarías donde se revisaron los acuerdos de 2024 y se llegaron a unos nuevos acuerdos relacionados con necesidades básicas como salud, educación, vivienda, agua potable, infraestructura, formalización de tierras, censo de emergencia invernal.
Después de firmar los acuerdos, las comunidades retornaron a sus territorios por cuenta propia y dice Tascón que la Gobernación de Antioquia brindó las garantías necesarias para regresar.
Entre el 14 de enero del 2016 hasta el 31 de marzo del 2024
Asesinatos en todo Antioquia
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