Por: Equipo de Verifico
05 de junio de 2026 * Colombia
La organización feminista y defensora de derechos humanos Casa de la Mujer denunció que el 11 de mayo fue asaltada su sede, por segunda vez, en el barrio Teusaquillo de Bogotá. “Personas desconocidas ingresaron por la fuerza y hurtaron computadores de mesa recientemente adquiridos, computadores portátiles y tres teléfonos de uso institucional. Además, registraron archivos físicos y revisaron cajones y espacios de trabajo donde resguardamos información de acompañamiento a mujeres y comunidades”, dice el comunicado de Casa de la Mujer.
No es la primera vez. El 16 de febrero hubo un primer asalto a la misma sede donde el hurto fue mayor. “Se llevaron los computadores, el sistema de comunicaciones, la central de información de la oficina, revisaron el archivo impreso de la organización, discos duros portátiles con back up. Además, cortaron el sistema eléctrico”, señala la denuncia.
Olga Amparo Sánchez, directora de Casa de la Mujer, dice que ese lunes de febrero, cuando las trabajadoras llegaron a la sede, estaba violentada la entrada principal de la casa que tiene una puerta de seguridad que hace difícil poder acceder por ella sin activar la alarma. Después, los intrusos entraron por la puerta del garaje, rompieron dos vidrios, doblaron los parales y entraron por ahí. “Se llevaron 14 computadores, dos discos duros, un alimentador de datos, una cámara, una videograbadora profesional, el DVR que grababa lo de las cámaras de vigilancia, y, antes de entrar, suspendieron el fluido eléctrico desde el contador de la electricidad. Utilizaron guantes, y sólo se llevaron información”.
Con esto sugiere que no fue un robo económico. Dice Sánchez que en ese momento, en los puestos de trabajo de algunas profesionales que ejercen allí, había dos millones y medio en pesos, pero no se los llevaron ni abrieron esos escritorios, sólo los que tenían la información. En mayo, de igual manera, cuando Sánchez y sus compañeras llegaron a la sede en la mañana, encontraron la puerta principal forzada y la puerta del garaje destruida por donde entraron nuevamente. Se llevaron los computadores que habían logrado conseguir en estos cuatro meses y la información que estaban recuperando de nuevo.
“No se llevaron, por ejemplo, una pantalla gigante que teníamos para las reuniones, un equipo de sonido ni el horno microondas. En un escritorio había 300.000 pesos y una tarjeta de crédito, no se llevaron eso. Esta vez fueron más excesivos en tirar muchos papeles de los archivos, nuevamente fueron con guantes, no había huellas digitales”, asegura Sánchez.
Dice el comunicado de mayo de la Casa de la Mujer que no se trata solamente de un hurto, sino que es una agresión directa contra una organización que lleva 44 años trabajando por los derechos de las mujeres en Colombia. “Golpear nuestra sede es intentar sembrar miedo, silenciar voces y afectar procesos colectivos construidos con décadas de esfuerzo, compromiso y resistencia”, dice.
La defensora del pueblo, Iris Marín Ortiz se pronunció frente a esta agresión contra la organización de mujeres y recalcó que “este ataque no solo vulnera a una organización feminista, sino que envía un mensaje intimidatorio contra quienes trabajan por la igualdad y la eliminación de todas las formas de violencia y discriminación, incluidas las basadas en género”.
Además, la defensora solicitó a la Unidad Nacional de Protección y el Ministerio del Interior, revaluar y fortalecer “de manera urgente las medidas de protección para garantizar la continuidad de su labor en condiciones seguras”. Y dijo que harán seguimiento permanente a la situación, reiterando su compromiso “con la prevención de la violencia, el acceso a la justicia y la protección integral de las mujeres y de quienes defienden sus derechos”.
Diferentes organizaciones de mujeres y víctimas de todo el país se pronunciaron apoyando a Casa de la Mujer y expresando su preocupación frente al robo de información sensible que lleva a la revictimización. Exigen al estado celeridad y rigurosidad en la investigación del caso. “El ingreso forzado a su sede (...) no puede entenderse como un hecho aislado. Se trata de una agresión misógina que impacta directamente la labor de defensa de derechos humanos y el ejercicio legítimo de incidencia política y jurídica”, dijo el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado en un comunicado.
Todavía no se sabe quienes son los autores de los hurtos. Todo está en manos de la Fiscalía que se encuentra realizando la investigación. Aún así, del primer incidente en febrero, no hay avances en dar con los responsables.
Cuenta Sánchez, la directora de Casa de la Mujer, que desde 1982 la organización se ha constituido en un apoyo constante al feminismo “situado” que describe como “un feminismo que realmente tiene en cuenta las diferentes realidades de las mujeres y los diferentes sistemas de opresión que vivimos, como la cárcel, la etnia, la edad, su orientación sexual, sus identidades de género. Y trabajamos en una línea que es la columna vertebral de nuestro proyecto y es poder contribuir a que las mujeres potencien sus autonomías para decidir sobre sus vidas, tanto sobre su vida sexual, sobre su vida reproductiva, sobre su vida familiar, pero también autonomía en el espacio público”, dice.
Desde sus inicios, su lucha se ha fundamentado en visibilizar casos de violencia contra mujeres que no eran registrados ni reconocidos, como violación a sus derechos. Su papel en la búsqueda de una salida negociada al conflicto está marcado desde su fundación. Son las herederas de las mujeres sufragistas. “También queremos contribuir a desarrollar capacidades y habilidades para que las mujeres exijan sus derechos, que exijan realmente ser reconocidas y que sus experiencias sean legitimadas”, afirma Sánchez.
Además, han desarrollado litigio estratégico, acompañamiento jurídico a víctimas de violencias basadas en género, conflicto armado e incidencia en políticas públicas. También aportan a la construcción de memoria, verdad y garantías de no repetición para las mujeres. Trabajan en generar conocimiento feminista y en abordar la crisis y justicia climática, ya que “las mujeres son las más afectadas por la crisis climática y es poco lo que se hace en pro de esta situación”, manifiesta Sánchez. La organización tiene incidencia en el norte del Cauca, en el Bajo Cauca antioqueño, en Lorica, Córdoba y en Florencia, Caquetá, además de la sede principal en Bogotá.
Para Sánchez, el hecho de que exista tanta violencia contra las mujeres y sus procesos organizativos en Colombia se debe a que es “un desatino muy fuerte del patriarcado quererse seguir imponiendo sobre los derechos y las luchas de las mujeres y por eso las descalifican y las criminalizan”. Por ello es que Casa de la Mujer, dice Sánchez, está haciendo denuncia permanente frente a las violencias que cometen no solamente los actores armados en el contexto del conflicto, sino que políticos, periodistas y hombres del común contra las mujeres.
La estigmatización y violencia contra las mujeres organizadas se constituyen en uno de los ataques más comunes en el país. Sánchez dice que esto hace que las organizaciones feministas cada vez más presionen las agendas para la defensa de derechos de las mujeres. Aún así, es poco lo que se avanza, dice la lideresa, por lo que es difícil ver una transformación cultural en ese sentido.
Atacar y violentar organizaciones de mujeres es un desacierto y afirma Sánchez que el problema radica en el sistema educativo “que empieza por la familia, por la guardería, la escuela, la universidad, el trabajo, porque a la mayoría de los varones los siguen educando como si mandaran sobre la vida de las mujeres”.
Frente a la agresión contra la sede de Casa de la Mujer, Sánchez dice que más allá del robo de información, la situación representa un impacto de seguridad en quienes trabajan allí, pues el temor es constante. “Nosotras no queremos lanzar ninguna hipótesis distinta a que vemos que hay un patrón de ataque. ¿De dónde viene? No lo sabemos, pero tampoco nos vamos a dejar llenar de pánico y debemos continuar con nuestra labor, además de reconstruirnos después de esta pérdida”.